viernes, 11 de junio de 2010

Bueeeno, pues como la mayoría de vosotros ya sabéis...

... no me compro casa. No señor. Pero eso no tiene que significar que renuncie a introducir novedades en mi vida. Como la cama, sin ir más lejos. Ya que parece que voy a tardar en mudarme, me he decidido a cambiar de colchón, que mis pobres lumbares me lo agradecerán.
¿Y qué mejor, en estos tiempos grises y sin chispa en que estamos inmersos, que rendir tributo a la fantasía y el colorín de los setenta y ochenta, cuando las crisis parecían cosas del pasado y ante nosotros se abría un mundo lleno de cosas por consumir?
Sí, queridos, sí. No tendré casa, pero cada noche, a la hora de dormir, me voy a embarcar en el Halcón Milenario, rumbo a una galaxia muy, muy, pero que muyyy lejana!!!
Además, la oferta que he encontrado me regala el modelito que llevaba Leia cuando la secuestró Jabba The Hut; sí, ese con tules y con un suje metálico; y me incluye la trenza postiza larga larguísima que le llegaba hasta salva sea la parte. A mi madre le encanta cuando voy a darle el beso de buenas noches, se pone a respirar como Lord Vader...

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