martes, 20 de agosto de 2013

"En nuestro enamorado se libra un violento combate entre el amor y el odio...


... orientados ambos hacia la misma persona, y este combate queda plásticamente representado en el acto
obsesivo, importante también como símbolo, de apartar del camino la piedra y anular luego
aquel acto amoroso, llevando de nuevo el peligroso obstáculo al lugar que ocupaba, para
que el coche de su amada tropiece en él y vuelque. Interpretaremos erróneamente esta
segunda parte del acto obsesivo, considerándola tan sólo como una rectificación crítica de
la actividad patológica, que es precisamente por lo que el mismo trata de pasar."
S. Freud.

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