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domingo, 14 de julio de 2013

"Si puedes volverme a querer tan sólo la mitad de lo que me quisiste...

... si puedes aceptarme con todas mis faltas y todas mis desilusiones, si puedes recibirme como a un niño a quien se ha perdonado (...) que confío que ahora soy algo más digno de ti que en otro tiempo; no mucho, desde luego, pero sí algo."
C. Dickens.


lunes, 13 de agosto de 2012

"-Yo iré de bandido -interrumpió Tupman.

-¿Cómo? -dijo el señor Pickwick con repentino sobresalto.
-De bandido -repitió Tupman con suavidad.
-¿No me irá a decir -dijo el señor Pickwick, observando con solemne fijeza a su amigo-, no me irá a decir, Tupman, que su intención es ponerse una chaqueta verde de pana, con una cola de dos pulgadas?
-Esa es mi intención -replicó con calor Tupman-. ¿Y por qué no?
-Porque, señor Tupman -dijo el señor Pickwick, muy alterado-, porque usted es demasiado viejo.
-¡Demasiado viejo! -exclamó Tupman.
-Y si eso no es bastante motivo para objetar -siguió el señor Pickwick-, porque está usted demasiado gordo.
-Señor Pickwick -dijo el señor Tupman con el rostro encendido de rojo-, eso es un insulto.
-Señor Tupman -replicó el señor Pickwick en el mismo tono-; no es ni la mitad de insulto para usted que lo que sería para mí verle en mi presencia con una chaqueta de pana verde de dos pulgadas de cola.
-Señor Pickwick -dijo Tupman-, ¡es usted un grosero!
-Señor Tupman -dijo Pickwick-, ¡usted también!"


A este señor, en cambio, le sentaba estupendamente la chaqueta de pana verde con dos pulgadas de cola...

lunes, 23 de julio de 2012

"Hay pocos momentos en la existencia de un hombre...

... en que este experimente tan lamentable angustia y encuentre tan escasa conmiseración caritativa como cuando va en persecución de su propio sombrero. Para alcanzar un sombrero se requiere mucha frialdad y un grado especial de discernimiento. Uno no se debe precipitar, pues lo pisará; no debe caer tampoco en el extremo opuesto, pues lo perderá por completo. El mejor modo es mantenerse gentilmente a la altura del objeto de la persecución, ser prudente y cauteloso, acechar bien la oportunidad, pasar poco a poco por delante de él, y entonces dar un ataque rápido, agarrarlo por el ala y encajarlo firmemente en la cabeza; todo este tiempo sonriendo agradablemente, como si uno considerara que es una broma tan buena como cualquier otra". Como si nada, Dickens retrata a través de pequeños gestos y anécdotas los entresijos, miserias y grandezas de la naturaleza humana. A ver quién no se ha sentido alguna vez en situación tan ridícula como la narrada más arriba. La imagen corresponde a la trastienda de la que siempre ha sido una de mis películas favoritas, y que también tiene una escena memorable en la que juega un papel fundamental un sombrero. No-premio al que adivine de qué clasico se trata...

martes, 23 de agosto de 2011

Hace unos días, hice llegar este libro a un amigo...

... para compartir con él las emociones que me hizo sentir su lectura.
Hoy reponían en la tele la maravillosa adaptación de Robert Mulligan.
Cualquiera de los dos es de lo más recomendable. Transmiten lo mismo: la nostalgia por la infancia perdida, cuando empezábamos a descubrir el mundo y todo asombraba y estaba lleno de misterio. Hablan también del otro crecimiento (el moral), de dignidad y calidad humanas, y del amor y la admiración por los padres.
Me decía el amigo en cuestión que es el libro favorito de la señora esa que se fue del país y se llevó a su marido futbolista porque todo le olía a ajo. Parafraseando a Wilder, nadie (ni nada) es perfecto. Y, a tenor de los gustos literarios de la tiparraca, parece que nadie es tampoco un completo gilipollas...

sábado, 6 de agosto de 2011

"Un niño no puede aceptar conscientemente que su rabia pueda dejarlo sin habla, ...

... o que pueda llegar a querer destruir a aquellas personas de las que él mismo depende para su propia existencia.
Comprender esto significaría tener que aceptar el hecho de que sus emociones pueden dominarlo hasta el punto de llegar a perder el control sobre ellas, cosa que no deja de ser un pensamiento bastante angustioso.
La idea de que en nuestro interior puedan existir fuerzas que se hallan más allá del alcance de nuestro control es demasiado amenazadora como para que se tome en consideración, y no solamente para un niño."
Bruno Bettelheim. Psicoanálisis de los cuentos de hadas.

sábado, 21 de mayo de 2011

"Veíanse oficiales que carecían de nociones militares,

...marinos que ni siquiera sabían lo que era un navío, administradores que ignoraban las leyes de la administración y sacerdotes cínicos, mundanos del peor de los mundos, con ojos sensuales, lenguas sueltas, y vidas más sueltas aún: todos ellos incapaces de cumplir con sus cargos, mintiendo descaradamente al ostentar los títulos que no merecían, pero pertenecientes de cerca o de lejos a la casa de Su Excelencia, y provistos por este motivo de todos los empleos o dignidades de los que se podía sacar algún provecho."

martes, 3 de mayo de 2011

"- ¿Aplaudirás y llorarás siempre que la multitud grite? - le preguntó la tabernera.

- Es muy posible, señora.
- Si te enseñasen un montón de muñecas y te arrojasen sobre ellas diciéndote que las hicieras pedazos, ¿elegirías la más brillante?
- ¡Sí, por cierto!
- Si te pusieran delante de una bandada de pájaros que no pudieran huir y te mandasen que los desplumaras en provecho tuyo, ¿exterminarías al que tuviese el plumaje más rico?
- Sí, sin vacilar.
- Pues has visto aquí magníficas muñecas y ricos pájaros - le dijo la tabernera, indicando el sitio por donde acababa de pasar la corte -. Ya puedes volverte ahora a tu aldea."

domingo, 1 de mayo de 2011

"Aparecieron entonces en su carroza dorada...

... el rey de robustas mandíbulas y la reina de hermoso rostro, seguidos por una multitud de brillantes señores y de damas risueñas y elegantemente ataviadas, y al ver tantas alhajas, penachos, seda, esplendor, belleza, rostros desdeñosos y miradas insolentes, nuestro caminero sintió un vértigo de admiración y gritó en medio de su entusiasmo: "¡Viva el rey! ¡Viva la reina! ¡Vivan los nobles! ¡Vivan todos!", como si nunca hubiera oído decir que existieran pobres Jacques."

sábado, 25 de septiembre de 2010

"Yo tenía la intuición de que no debía estar allí...

... escuchando a aquel hombre pecaminoso que tenía hijos mestizos y no le importaba que la gente lo supiera, pero lo encontraba fascinante. Jamás había topado con alguien que deliberadamente quisiera desacreditarse. Pero ¿por qué nos confiaba su gran secreto? Se lo pregunté.
-Porque vosotros sois niños y podéis comprenderlo -dijo-, y porque he oído a éste... -Y con un ademán de la cabeza indicó a Dill-. Las cosas del mundo aún no lo han corrompido del todo. Deja que se haga un poco mayor y ya no sentirá asco ni llorará. Quizá crea que las cosas no están... digamos, del todo bien, pero no llorará; cuando tenga unos años más, ya no".

martes, 31 de agosto de 2010

"-Si no debes defenderlo, ¿por qué lo defiendes?

-Por varios motivos -contestó Atticus-; pero el principal es que si no lo defendiese no podría caminar por la ciudad con la cabeza alta, no podría representar al condado en la asamblea legislativa, ni siquiera podría ordenaros a Jem y a tí que hiciéseis esto o aquello.
-¿Quieres decir que si no defendieses a ese hombre, Jem y yo ya no deberíamos obedecerte?
-Eso es, poco más o menos.
-¿Por qué?
-Porque ya no podría pediros que me obedeciéseis.

domingo, 6 de junio de 2010

Leed, queridos míos, leed mucho...

... porque puede que sea lo que nos salve.

domingo, 16 de mayo de 2010

"-Me introduzco en sus suenos -dijo-,

me introduzco en sus pensamientos más vergonzosos, estoy en cada temblor, en cada espasmo de sus almas, me meto en sus corazones, escudriño sus ideas más primarias, oteo en sus impulsos irracionales, en sus emociones inexpresables, duermo en sus pulmones durante el verano y en sus músculos durante el invierno, y todo esto lo hago sin el menor esfuerzo, sin pretenderlo, sin pedirlo ni buscarlo, sin coerción ninguna, impelido sólo por la devoción y el amor."

jueves, 15 de abril de 2010

"Iba Aníbal, mi hermano, en su jeep...

... camino de la universidad donde enseñaba, en medio del carrerío mañanero, cuando llegando al Punto Cero (el puente desde donde cae la plomada que marca el centro de la ciudad) ve que los carros que van delante le sacan el cuerpo a algo, a una mancha roja: a un perro atropellado, moribundo, ensangrentado. Aníbal frenó en seco y se bajó del jeep mientras los otros carros maniobraban para obviarlo mentándole la madre. ¿Qué hacer? ¿Subir al perro al jeep? Desesperado empezó a hacer señas para que los de los otros carros pararan y lo ayudaran. Nadie paraba. Nadie ayudaba. Eran las siete de la mañana y todos iban apurados al trabajo. Aníbal se arrodilló en el pavimento y sus ojos se cruzaron con los del perro, que lo miraba suplicante. Como pudo lo levantó y lo subió al jeep, aullando el perro de dolor. En ese instante, siete de la mañana, hora de Colombia la Gran Puta, en medio de un carrerío, ensangrentado, la vida de mi hermano cambió: se había echado sobre sus hombros todo el dolor de la tierra. Hasta ese instante su vida había sido una: en adelante fue otra. Había descubierto el dolor de los animales".
Fernando Vallejo en entrevista con El País, 10-04-10.

martes, 13 de abril de 2010

"Estas ideas o estas sensaciones o estos desvaríos,

por otra parte, tenían su lado satisfactorio. Convertía el dolor de los otros en la memoria de uno. Convertía el dolor, que es largo y natural y que siempre vence, en memoria particular, que es humana y breve y que siempre se escabulle. Convertía un relato bárbaro de injusticias y abusos, un ulular incoherente sin principio ni fin, en una historia bien estructurada en donde siempre cabía la posibilidad de suicidarse. Convertía la fuga en libertad, incluso si la libertad sólo servía para seguir huyendo. Convertía el caos en orden, aunque fuera al precio de lo que comúnmente se conoce como cordura."

martes, 30 de marzo de 2010

"Hablando en términos figurados:

Mnemósine, la diosa-montaña y la madre de las nueve musas, estaba más cerca del francés que del español. Hablando en plata: Pelletier podía aguantar seis horas follando (y sin correrse) gracias a su bibliografía mientras que Espinoza podía hacerlo (corriéndose dos veces, y a veces tres, y quedando medio muerto) gracias a su ánimo, gracias a su fuerza."

lunes, 25 de enero de 2010

"No quisiera morir

Sin que se haya inventado
La rosa permanente,
El ocio laboral,
El mar en la montaña,
La montaña en el mar,
El dolor que no daña
Y la sombra en color.
A los niños volando
Y al ingenio inventando
La vacuna total,
La aventura espacial,
Fontaneros baratos,
Los monarcas en cueros,
Arquitectos modestos,
Abogados sinceros,
Tantas cosas que ver,
Tantas cosas que oír,
Tanto por esperar
Contra la oscuridad."
Impagable, impagable, impagableee!!!
Dios, qué grande eres, Boris!!! Quiero decir, que eres Dios, Vian!!!
(Y mil gracias a Pau y a Iván, nos reiremos en las próximas cañas...)

jueves, 5 de noviembre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

Dorian Gray, por Corominas

domingo, 20 de septiembre de 2009

"Era el comienzo del fin para Colmillo Blanco,

el fin de la vieja vida y del reino del odio.Una nueva e incomprensible vida más justa estaba amaneciendo. Por parte de Weedon Scott exigió mucha reflexión y una paciencia infinita. Y por la de Colmillo Blanco, nada menos que una revolución. Tuvo que olvidar lo deseos e impulsos del instinto y la razón, desafiar a la experiencia y mentir a la misma vida. (...)
En pocas palabras, considerando todos los aspectos, tenía que conseguir una orientación más vasta que la que había alcanzado en el tiempo en que, voluntariamente, abandonó las Tierras Vírgenes y aceptó a Castor Gris como su señor."

martes, 26 de mayo de 2009

La espuma de los días

El 23 de junio hará cincuenta años que Boris Vian murió en un cine, a la edad que yo tengo ahora, viendo la primera adaptación de una novela suya.
Hace veinte años, uno de mis amigos más queridos me daba una llave, que se llamaba "La hierba roja", para asomarme a un sitio que ni sabía que existía.
Después vinieron muchas más llaves que me dio mi amigo. Y también "La espuma de los días", "El lobo-hombre", "Las hormigas", "El arrancacorazones", "El otoño en Pekín"...